miércoles, 14 de marzo de 2012

El Fino Arte de Coleccionar Pelotudos

Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia

                Sé que los he tenido un tanto abandonados, sepan disculpar…necesitaba un tiempito para recolectar experiencias… y en ese tiempito como verán, y si  se dejan guiar con el título, me fui armando una pequeña colección. No se crean que es fácil, creo que aunque muchos lo desearan, no lograrían cruzarse con los especímenes con los que he tenido el “agrado” de compartir gran parte de estos últimos meses. Hay de todos los gustos y sabores.

                Empecemos por un clásico, el niño que quiere ser grande. Ese pequeño individuo que, por más que una le repite mil veces que no tiene ganas de embarcarse en una relación con un púber que aún muestra residuos de acné adolescente en su rostro, insiste, argumentando que “no hay edad para el amor” y otra gran cantidad de frases armadas. No lo hacen de malos, sino de ignorantes. Y miren que siempre fui una persona PRO relacionarse con muchachos más chicos… pero trae sus consecuencias, y a veces se van de tema con la diferencia de edad… una cosa son 5 años, otra diferente son 10. Estos muchachitos, fieles a su edad, se comportan como un nene encaprichado cuando una les dice que no, más les niegan, más quieren, y pueden no dejarte en paz por largo rato. De tan insistentes a veces nos ganan por cansancio, y ahí nos metemos en flor de quilombito, porque el que se acuesta con chicos, amanece mojado.

                Está también aquel que mientras sale, o no “sale” pero tiene algo con vos, se enamora de tu amiga. No merece muchos más renglones.  Tampoco digo que sea malo, simplemente bastante gil, uno tiene saber donde se puede mirar y donde no.

                Está el amigo que quiere dejar de ser amigo pero sin dejar de serlo. Que quiere el famoso derecho a roce, pero sigue tratándote como a una amiga. Aquí lo bizarro de la situación: luego de chapar con vos te cuenta acerca de la mina que le gusta mientras una lo mira con cara de : “¿eh? ¿Posta q me estas contando esto ahora?, ¿te parece que da?” Termina de contarte y te estampa otro beso… muuuuuuuy bizarro.  Sin embargo, si una plantea dejarse de joder y seguir siendo amigos, no quiere, pero tampoco quiere algo serio, y tampoco quiere dejar de ser tu amigo… y bueh, en realidad no sabe que carajo quiere.  O si sabe, quiere lo que todos quieren, ¿pero porqué lo quiere con una amiga? Difícil de entender…. Si no querés quilombos, no es mucho más fácil encontrar cualquier minita por ahí?

                Están aquellos que te invitan a salir, o mejor dicho “te invitan a salir” y NUNCA concretan la salida. Algo siempre sucede a último momento. Se olvidan, tienen fiebre, tienen partido, tienen el cumpleaños de la abuela, o ---- (meta aquí la excusa que mejor le quepa). Yo no sé si es el susto repentino a último momento, arrepentimiento, o qué… porque tampoco es que proponen una fecha alternativa. Sin embargo tiempo después reaparecen, otra vez con una invitación, y llegada la fecha se repite la historia. Es terrible. Y más terrible es que una lo permita.

                Está también el acosador por Facebook, que ante cada movimiento parece estar esperando al pie del cañón para tirar un “me gusta” o hacer un comentario que te da tanta vergüenza que lo querés borrar, pero no te da el corazón para hacerlo porque va a darse cuenta. Esta última especie puede combinarse con la primera mencionada.

                En fin, crease a o no, desde la última entrada al blog hasta el día de la fecha, me crucé con todos y cada uno de este tipo de ejemplares. Está clarísimo, la pelotuda SOY YO.
                

2 comentarios:

  1. EL PROBLEMA es q no hay tipos no boludos...
    EL PROBLEMA es q queremos encontrarlos igual...
    EL PROBLEMA somos toooodas nosotras!

    ResponderEliminar
  2. Rosalinda, por un momento creí que eras Ricardo Arjona... y siguiendo la temática, esto me da algún consuelo entonces y "realmente no estoy tan sola"...

    ResponderEliminar