lunes, 15 de noviembre de 2010

Mensajear o no mensajear… esa es la cuestión

Continuando la línea de los teléfonos, nos encontramos con el otro ladode este asuntillo: nuestra parte.
¿Qué es lo que hacemos nosotras, y como reaccionamos ante ese “no llamado”? ¿Tomamos la iniciativa con un simple e inocente mensaje de texto o dejamos todo en sus manos?
En este aspecto, el San Atilio está dividido. Tenemos un grupo PRO mensaje, con Vale a la cabeza, del que participamos un poco Juana, Maia… y creo que algunas más, que tendrían que aclarar su posición al respecto, ya que en realidad no conozco la postura de muchas de ellas. Después está el grupo del ANTI mensaje: encabezado por Anouk, y Julieta, donde también participa fuertemente Etelvina (o participaba al menos, Vale suele ser muy insistente y tiene un gran poder de convicción…. Y si no te convence, por las dudas no dejes tu celular cerca de ella, porque si tiene dos copas de más, ¡te lo roba y se encarga ella misma de mandar el mensaje!).
Como con todo, estas cosas a veces salen bien y otras veces no, y tienen diversos modos de encararse. Por ejemplo Vale mandaría sin pensarlo dos veces algún mensaje que dijera “hola, ¿en que andas?”… En cambio, hay otras que necesitan más elaboración, o el asesoramiento de mil amigas q se lo van dictando y corrigiendo de a partecitas para que parezca, valga la ironía, lo más natural posible.Algunas, como Etelvina en su último mensaje, acceden a mandarlo pero le dan una vuelta más de tuerca, ya que su orgullo se interpone en el camino. Entonces mandan un mensaje con roles invertidos, donde se lee entre líneas algo así como “no te mandé un mensaje antes porque YO estuve a mil toda la semana y YO no pude darte pelota y ni acordarme de vos los dos minutos q me lleva escribir un mensajito de mierda…entonces ahora me siento mal y te mando un mensaje porque soy divina, y sobre todo, porque estoy relajadísima con el tema”. Este mensaje, en el caso  de Etel,  obtuvo una respuesta positiva, así que chicas, funciona!! (aunque no se confíen demasiado ya que, como diría Tusam, “puede fallar”).
Como hay de todo en la viña del señor, se nos hace imposible armar una estadística acerca de si los mensajes funcionan o no. A veces dan resultado, otras veces una no obtiene respuesta y se siente la más LOSER. Mi pensamiento igualmente es : perdido por perdido… no te quedes con la duda, mandalo, y de última si no contesta, al menos ya no perdés el tiempo pensando en si le interesas o no. Pero sé que hay muchas que no piensan como yo. También está la teoría que defiende que el “el es el hombre, que se ocupe él”, teoría que respeto, pero bueno, por mi parte ya les tengo cada vez menos paciencia a los hombres y me canso de esperarlos, así que si es necesario que yo de un paso hacia adelante para decidir si sigo perdiendo el tiempo o no, lo doy. Y si no me contestan, opto por no sentirme ninguna Loser, está clarísimo que acá el único que sale perdiendo: ES EL.
Pero bueno, por supuesto…esta es tan solo mi postura, y están invitadas, por supuesto, a debatirla.

lunes, 8 de noviembre de 2010

"Un poco de O2"


Mientras algunas disfrutan de una malteada bronceando su cuerpo y sintiendo una agradable brisa sobre su piel, mientras sus ojos se regocijan con el suave aleteo de las golondrinas que trae la primavera, mientras el sonido sordo de un velero irrumpe sus pensamientos más profundos...mientras esta realidad transcurre existe -un poco más allá- otra realidad.

No es necesario ir muy lejos, pero sí ir más abajo, y un poco más...y adentrarse en las profundidades de un mar en donde -mientras ellas se concentran en su objetivo ignorando un cardúmen que las observa atónito, mientras ellas intentan nadar en contra de la corriente, mientras ellas desean con ahínco superar cada obstáculo- existen un par de "deditos" que quieren reportarse para sentir lo que pasa del otro lado.
Rosita

domingo, 7 de noviembre de 2010

Develando Misterios…


Ok, hechas las introducciones, vamos a arrancar con lo que realmente nos compete, y fue motivo principal del inicio del blog. Esto es, compartir ciertas experiencias que hemos vivido las egresadas del San Atilio, y que estamos seguras que se van repitiendo como patrones exactos en diferentes partes del mundo. Quizás, entre las chicas que lean este blog y puedan colaborar con sus comentarios, encontremos algunas respuestas a estos “misterios universales”.
Vamos a arrancar con el primero de éstos. He notado a lo largo de los últimos años un extraño fenómenos que viene reiterándose casi sin fallar: los números telefónicos por los que los hombres tanto batallan durante alguna fiesta o  encuentro fugaz, parecen ir a parar a una especie de “triángulo de las bermudas telefónico”. Son incontables las veces que una amablemente otorga a algún hombre el invaluable beneficio de sus números de contacto, para encontrarse durante las siguientes semanas que el llamado del susodicho nunca llega. Y ni siquiera es necesario para esto que una esté ansiosamente esperando ese llamado, a veces ni siquiera nos interesa particularmente hablar con esa persona, pero sin embargo a medida que van pasando los días y empezamos a sentirnos rechazadas, ese llamado que una pensaba ignorar, empieza a convertirse lentamente en el eje de nuestras vidas, por el simple hecho de no llegar.
Son  muchas las veces que se vuelve casi imposible comprender por qué el llamado no llega. Si conocimos a un muchacho agradable, ambos la pasamos bien, nos reímos, tuvimos mucho en común, etc, ¿cómo podemos estar tan erradas?, ¿realmente nos confundimos e imaginamos toda una situación inexistente, en la cual el otro la pasó tan bien como nosotras?. Pero, de todos modos, si esto hubiera sido nuestra imaginación y nunca pensaban llamarnos porque no la estaban pasando bien, ¿Cuál es el motivo por el que nos piden el número de teléfono?
Así es como las chicas del SASS (San Atilio Scottish School) empezamos a elaborar ciertas teorías para justificar esta conducta sin sentido.

He aquí nuestras hipótesis:
Hipotesis n°1: La combinación de números de cualquier teléfono femenino produce una extraña frecuencia que provoca una mutación inmediata de las propiedades del papel/celular/mano/servilleta, o cualquiera sea el lugar donde éste fue anotado, desencadenando un efecto tóxico que desemboca en la pérdida de memoria inmediata en cuanto ese hombre y esa mujer finalizan su encuentro.
Hipótesis n°2: Pasado un día del pedido telefónico, todo hombre es succionado por un agujero negro y enviado a una isla que alberga a esos miles de especímenes que nunca más aparecieron.
Hipótesis n°3: El pedido del número telefónico viene intrínsecamente incorporado a la escencia del hombre, quien, debido a su naturaleza competitiva, necesita demostrarle a sus amigos que él es quién tiene acumulada la mayor cantidad de números telefónicos de mujeres.
Hipótesis n°4: Habría una movida internacional de la cual las mujeres no estamos enteradas, que consiste en el armado de una importante base de datos, en las cuales figura tanto nombre como número telefónico de las mujeres. Esta es una campaña masculina, con fines solidarios en principio, pero es más bien algo así como una cadena de favores. El alcance de esta información sería directamente proporcional a la cantidad de tragos ingeridos por el “investigador” esa noche (algunas veces, los datos no son confiables debido al exceso de alcohol). Aquellos  trabajadores más exhaustivos, que son los de más valor, junto a los teléfonos que adquieren, pueden describir casi a la perfección física y psíquicamente a sus mujeres. En esos casos, encontramos altura, medidas, color y tipo de pelo, color de ojos, tipo de piel, dirección, mail, cantidad de amigos en facebook, cantidad de relaciones anteriores, y en los casos más jugados, si es buena “besadora”, y alguno que otro tendrá también una entrada aparte con movimientos, gustos y preferencias en la cama. Es con esto que luego muchos hombres elijen, según la descripción, aquella que mejor cuaja con sus gustos, e intentan establecer un tímido acercamiento vía facebook, agregando primero a los amigos de  que le parezcan más desesperados por agregar gente (lease, los más “losers”), para generar más confianza  a la hora de pedir autorización. Y  por este motivo, chicas, muchas veces tenemos hombres desconocidos que quieren ser nuestros amigos en facebook. No crean que es al azar, nada de esto lo es, detrás de todo esto hay horas y horas de estudio.

Pero detengámonos ahora un momento para hablar de esa minoría que decide hacer uso particular de ese número telefónico. Para ellos tenemos unas preguntas: ¿Hay un impuesto al llamado del que no estamos enteradas? ¿Cuál es el motivo por el cual prefieren escribir mensajes de texto de casi cinco hojas (¿o debería decir pantallas?) en vez de simplemente marcar el número  y hablar? Creo que no toman conciencia de cuánto más difícil es para nosotras tratar de interpretar lo que quieren decirnos cuando escriben… ¡si todavía estamos en la lucha por entender lo que nos dicen cuando nos hablan! Vamos muchachos, ¿no pueden tratar de facilitarnos un poco las cosas? ¡No van a comparar un “jajaja” por escrito con una risa sonora de esas que nos alegran el día!
En fin, concluyendo parte de la investigación, es cierto que cuantos más medios de comunicación hay, más incomunicados estamos, y estamos perdiéndonos una gran parte de las cosas lindas de la vida, escondidos detrás de una blackberry o un monitor… por ese motivo, los dejo por hoy, quiero salir a disfrutar de mi vida en carne y hueso….