lunes, 23 de mayo de 2011

Esa maldita Costumbre...

(Este post va especialmente dedicado a mi amiga Felicitas)

… que tienen los hombres de reaparecer, un buen tiempo después de habernos dejado, tan solo para complicarnos la existencia, y desacomodar lo que tanto tiempo tardamos en acomodar, ME INDIGNA. 

                En serio chicos, no entiendo qué es lo que pasa, ¡y tampoco entiendo cómo es que lo hacen! ¿ tienen un radar que les avisa “ fijate, me parece que Fulanita anda bastante bien eh, ya casi ni piensa en vos, yo que vos hago algo al respecto”? ¡Pasa casi todas las veces!

                ¿De qué estoy hablando? De esos ex que deciden que es el momento de hacer una aparición estelar en nuestras vidas mucho tiempo después de cortar. Si si, esos mismos que nos dejaron y nos hicieron llorar todas las noches durante 3 meses, bajar 6 kg en una semana, y perder las ganas de vivir por una innumerable cantidad de días. Bueno, resulta que estos señores , tienen investigadores que les avisan cuando una ya está un poco mejor, o cuando una salió con algún otro pibe que logró moverle un poco la estantería. Y en ese momento, cuando una está a pasitos de superar todo lo que nos hicieron vivir (pero todavía no lo ha logrado del todo), ahí viene el mensajito, o el llamado, o te hablan por msn, o un mail, un inbox, un tweet, elijan lo que más les cuaje, pero el tema es que reaparecen. 

¿El objetivo de esta aparición? Nunca lo sabremos. En el momento nos pasan mil hipótesis por la cabeza: ¿me extrañará? ¿querrá volver? ¿querrá tan sólo saber cómo estoy? Tendemos a descartar inconcientemente esta última ya que pensamos “no va a ser TAN pelotudo de joderme la vida sólo para saber como estoy, ¿o si?”  consejo chicas: NUNCA crean que un hombre “no va a ser tan pelotudo como para”… suelen serlo, no subestimen el alcance de su pelotudez. 

                No tengo mucho más  que decir al respecto, tan sólo aconsejar desde mi punto de vista. Sé que es difícil hacer lo que voy a proponer, ya que obviamente ese llamado mueve, y una cae en las redes, porque estamos tentadas a volver a verlos, pero, si llaman y quieren vernos, recomiendo preguntar: “¿hay algo en particular que me quieras decir? Digo…porque si solamente querés saber cómo estoy o en qué ando, te cuento ahora por teléfono, no le veo ningún sentido a que nos encontremos, no me interesa. Así que fijate si realmente es necesario que nos veamos…” ¿quedamos amargas, antipáticas, medio forritas? Puede ser… ¿y? No se olviden que ellos nos dejaron primero, y todo lo que se bancaron en el medio, y el extenso recorrido que lleva llegar hasta donde estamos ahora. Si ellos no piensan en nosotras al momento de hacer su aparición, no tengamos nosotras reparos en ellos…¡¡ por favor!! ¡Pensemos nosotras mismas en nosotras!

                En fin, algo así le pasó a Feli la semana pasada, pero no es la primera vez que escucho este tipo de situaciones, pasan una y otra vez, y me dan mucha bronca. ¿Alguien quiere compartir alguna historia similar con nosotras? Se dice que mal de muchos, consuelo de tontos… y reconozcámoslo, cuando de hombres se trata, a veces somos bastante tontitas….

miércoles, 4 de mayo de 2011

Recapitulando...


             Sé que los tengo un tanto abandonados, pero estuve corta de tiempo. Recientemente me he dedicado a las tareas de criadora de gatitos abandonados (sin herir susceptibilidades, hablo de gatitos hechos y derechos, de la flia de los felinos, los de cuatro patas, q no son los mismos que los que en ocasiones se ponen en cuatro patas). Eso consumió gran parte de mis horas libres y no tenía un rato para sentarme a meditar. Tampoco tenía tiempo para salir, con lo cual, sin mi observación diaria, me quedaba sin temas sobre los cuales debatir. Pero estoy volviendo al ruedo, así que próximamente nos encontraremos con más reflexiones. 

                Pero hoy quiero hacer este apartado especial para recapitular sobre mis amigas las Atilias. Así es, porque, durante mi ausencia, ha habido grandes cambios en las vidas de algunas de nuestras muchachas, que no quiero dejar de mencionar. Sobre todo porque incluyen el plano amoroso, y son romances que siguen viento en popa desde hace unos meses, cosa que raramente ocurre en este grupo. Es más, recientemente, hablando acerca de la beatificación del Papa Juan Pablo II, hemos llegado a la conclusión de que cuando le falte tan solo un milagro para ser Santo, puede ponernos a todas de novias, y listo, derechito a la santidad. 

                Hoy voy a hablar especialmente de nuestras enamoradas: Cata, Etel y Olivia. El resto de nosotras continúa como siempre. Algunas con más salidas, otras con menos, otras sin (para que después July no diga que no hablo de ella, jaja, igual July, yo estoy en esta misma bolsa acompañándote).

                Empecemos por Olivia. Olivia sale con su muchacho, a quien llamaremos Jay, hace ya no recuerdo cuanto tiempo, pero debe hacer mínimo unos 8 meses. Lo gracioso de este asunto, es que es obvio para todos que está de novia, menos para ella que se resiste a ponerle ese nombre a la relación. Parece ser que, chapada a la antigua como es, está esperando que el muchacho “le pregunte”. Les doy permiso para reírse de esta situación, yo lo hago. La cuestión es que claramente están haciendo vida de novios, ya conocen a sus respectivas flias, van a eventos familiares, cumpleaños, etc. Lo más importante es lo bien y contenta que se la ve  a Olivia (cuando se la ve, que ya no es tan seguido como antes, y encima tiene el tupé de hacerse la que se queja de que tiene que repartir sus tiempos… caradura!)

                Tenemos también a Etelvina. Ella empezó a salir con este señor a quien llamaremos Ray también hace unos meses, a fines del año pasado. La cosa empezó muy tranquila, con una “presentación” y cita a ciegas, de esas que odiamos pero a veces accedemos a participar por el simple aburrimiento que tenemos encima. Bueno, como verán, a veces funciona. Salió una vez y quedó contenta, con lo que hizo una apuesta a una amiga diciendo que no la iba a llamar nuevamente. Finalmente no se resistió y le mandó ella un sms muy manipulador, jugándola de interesante y ocupada e invirtiendo los roles, fue genial de su parte, y además con eso se aseguró una segunda salida. Así arrancó la cosa, tranqui. Con mucho encuentro y desencuentro y también mucho mail (que ella odiaba, ya que es más difícil aún entenderse por mail) de por medio. Le tuvo que poner los puntos varias veces, pero, contra todo pronóstico, a veces la gente SI puede cambiar. Así que Ray dio un importante giro en su conducta, y ahora se viene portando muy bien, con lo cual este romance se mantiene viento en popa. 

                La última de nuestras enamoradas es Cata, quien no tiene miedo a decir que está de novia. La historia de Cata es algo graciosa, ya que a su novio se lo presentó una de sus empleadas. En realidad por lo que cuenta fue algo así como un trabajo conjunto entre su ahora suegra y su empleada. Para hacerla corta, a ella le dijeron que él preguntaba por ella y a él le dijeron que ella preguntaba por él. En su primer salida se dieron cuenta del engaño, pero cuando uno ya está en el baile se dice que hay que bailar, ¿no?  Lo de ellos fue amor a primera vista. Salieron una primera vez, después una segunda, y ya casi que nunca más se separaron. Para colmo trabajan en la misma cuadra, así que eso de que nunca más se separaron es casi literal. Cata está más feliz que nunca, se le nota, y eso nos pone muy contentas. 

                El resto de nosotras sigue en la búsqueda de ese príncipe azul, pero estas tres historias nos dan algo de esperanza. Y, lo que es más importante, en el San Atilio éramos 13 solteras, y ese número nos daba un poquito de miedo. Gracias a las chicas, ahora somos tan solo 10. Si siguen nuestras aventuras de cerca, espero que pueda cerrar algún día este blog contando el noviazgo y/o casamiento de la última Atilia soltera que quede en pie.