Vengo pensando en este post desde el día viernes, cuando en una juntada espontánea de amigas Atilenses Martina contó la siguiente situación: resulta que estuvo saliendo con un muchacho al que tardó un poco en querer besar, dado que ella no estaba tan enganchada, y, una vez que le dio el primer beso, el señor sintió que tenía piedra libre para seguir besándola las veces que quisiera, estén donde estén. Cuando empezó a querer besarla en lugares públicos, actividad que Martina no disfruta (lo del lugar público, no el beso en sí mismo) ella empezó a sulfurarse un poco. Al comentarnos esta situación, la respuesta de varias Atilias fue “igual eso te pasa evidentemente porque el pibe no te gusta, sino no te importaría nada estar en un bar donde hay otra gente que pueda estar viéndolos”. Como Martina ya venía medio ofuscada, se defendió con la mejor defensa: el ataque. “Es que no es que te da un beso, TE COME ENTERA”… no recuerdo si esas fueron sus palabras exactas, pero esa era la idea. Esto nos llevó a debatir un poco y traer a la mesa los diferentes tipos de beso que hemos recibido, y entre todas fuimos armando una pequeña colección. Algunos de los besos que nombraré a continuación también son aportes de chicas externas al San Atilio, ya que en mi vida he besado, pero empecé a comprobar que (¡¡gracias a Dios!!) hay algunos tipos de besos que no experimenté. Con lo cual, para escribir este post, primero tuve que hacer un breve trabajo de investigación. Igualmente estoy segura que las lectoras podrán aportar de los suyos también.
Paso a mencionarlos:
· El beso rasposo: es aquel perpetrado por un individuo que no se afeita hace algunos días. Tiene toda la cara rasposa y por lo tanto, nos provoca un inmediato y molesto sarpullido. La extensión del sarpullido es directamente proporcional a lo que abarca el beso.
· El beso lagartija: Dícese de aquel beso en el que el compañero mueve su lengua, tal y como lo indica el nombre, como una lagartija. Es un beso bastante desagradable, ya que pareciera que uno está haciendo deporte con la lengua. No se disfruta, una tiene que concentrarse en respirar. Una experta en el tema (P.B, gracias!) me ha explicado otra característica de este tipo de besos. Resulta que uno nunca sabe cuándo se van a a encontrar las lenguas de ambos. Estas fueron sus palabras… “cuando él la introduce te agarra desprevenida, entonces ahí lanzas la tuya, pero el ya la sacó, y así estas, yendo y viniendo, desencontrándote, agotada y exhausta. Y finalmente, no pasa nada”
· El beso sopapa: en éste, la boca del muchacho pareciera querer succionar las amígdalas de la señorita. Por lo general abarca gran parte de la cara, y no únicamente la boca. Es como si el hombre quisiera tragarse literalmente a su compañera.
· El beso húmedo: hay muchachos que segregan mucha saliva al besar, o no sé bien qué es lo que hacen, pero una queda asquerosamente babeada luego de estos besos. Un tip que nunca falla: luego del beso abrazar al “besante” y, como quien no quiere la cosa, limpiarse la boca con su remera.
· El beso seco: beso en el que parecen no haber fluidos de ningún tipo en la boca del compañero. No es rasposo de barba, como el primero, pero casi que es rasposo de lo seco. Una de las dos partes está pendiente de esto y no puede seguir besando…lo que nos lleva al siguiente beso
· El beso que una necesita interrumpir: a veces es porque el beso es alguno de los anteriores, otras porque una está con muchas pilas, no se quiere perder de nada, y ya se aburrió de besar. La cuestión es que yo he tenido de este tipo de besos, donde un ratito ya está bien pero después me aburrí y me quiero ir con el resto de la gente. Suele suceder en los “chapes de boliche o fiesta”. La cuestión es que, cuando una lo vive, después pasa gran parte del resto de la noche escapando del muchacho. En mi caso, lo llevé a pasear atrás mío por todo un pueblito, dándole de vez en cuando algún que otro besito consuelo por buena conducta, pero sin perderme yo de nada.
· El beso descoordinado: este no es culpa de nadie, simplemente es una falta de coordinación de ambos. Contiene mucho choque de dentadura y narices.
· El beso cepillo de dientes: este también fue un aporte externo (Gracias S.T). Algunas personas, al parecer, cuando besan, pasan su lengua por los dientes de la compañera, como si estuvieran haciendo una limpieza. Bastante desagradable a mi gusto.
· El Lengüetazo en la cara: Este es un aporte de A.G. Nunca me pasó, pero me parece un espanto. ¿qué somos, un helado? ¡Por Dios! Chicas, en serio, si alguna disfruta de este tipo de besos avíseme…capaz me estoy perdiendo de algo, pero yo no los entiendo. Creo que ni siquiera se le puede llamar beso a eso, pero bueno, algunos lo incluyen en su repertorio.
· El beso violador: El autor de este beso se cree que, porque una le permitió besarla, tiene libre acceso a cualquier parte de nuestro cuerpo. Gran error. El beso termina por convertirse en una lucha de manos, donde el señor parece transformarse en pulpo, y la pobre señorita no sabe cómo hacer para quitarse esos ocho tentáculos de encima. Es agotador.
· El beso fin del mundo: Su nombre lo indica. El muchacho nos besa frenéticamente, casi sin respirar, como si fuera a terminar el mundo. Es un beso desesperado.
· El beso dormido: este es el beso que una espera y espera. Ya dio todas las señales de que desea recibirlo pero del otro lado no pasa naaaaaaaaada. A veces se toman muuucho tiempo y entonces se deciden y el beso finalmente llega. A veces sigue de largo y nunca se concreta.
· El beso demasiado tranquilo: a veces son lindos esos besos suaves y tranquilos. Pero en este que menciono, pareciera que ni siquiera se están besando, sino que se quedaron pegados. Es un beso que van taaaaan lento, donde casi no hay movimiento visible.
Pero bueno, no desesperemos chicas, que también existen esos BESOS PERFECTOS que son aquellos que nos llevan a seguir besando. Si fuera por el prospecto anterior, ya estaríamos todas en un convento, pero esos besos perfectos están también desparramados en el mismo universo donde nos encontramos con los otros besos, y cuando los recibimos, ¡somos TAN FELICES! Así que no bajemos los brazos, y sigamos buscándolos… ¡es tan lindo besar cuando la gente sabe como hacerlo!