Necesito en este preciso momento contar una habilidad especial que tiene nuestra amiga Anouk. Quedé sorprendida hasta los huesos!!
Para que conozcan su habilidad, tengo q citar el diálogo:
Juana: Ayer fui a un casamiento...
Anouk: Ah, si? de quién?
Juana: De ..... (llénese con el nombre de la novia)
Anouk: Ah...si, que se casó con ..... (llénese con el nombre del novio) en .... (llénese nombre del lugar)...
Juana: si! Los conocés?
Anouk: No
What the hell??? Walter con gel??!! ¿ Me explican por qué motivo ella sabe de todas las viscisitudes casamentísticas de la gente de la zona?
En fin... necesitaba compartirlo... Atilias, ¿uds estaban al tanto de esta habilidad de nuestra amiga? Nos va a venir muy bien si en algún momento queremos poner en marcha el plan "wedding crashers", sepanlooonnnnn!
jueves, 9 de diciembre de 2010
Si de incomodidad se trata...
Quizás las chicas que tengan mucha cita encima pueden ayudarme, pero se me dio por empezar a pensar en los momentos incómodos de las citas. ¿Alguna de ustedes ya maneja estos temas de taquito y tiene algo que aconsejar?
Más allá de las situaciones incómodas menores que pueden acontecer en toda cita, como por ejemplo la falta de tema, los silencios incómodos, o darte cuenta justo antes de salir que el muchacho con el que estás por salir es el que tu hermana tenía fichado hace años y nunca te diste cuenta (bueh, esa no es tan menor o tan común, no Maia? Je). Hay un par de situaciones que realmente no sé cómo manejar.
La primera, es el momento de pagar. Posta chicas, ¿qué se hace? ¿Se da por obvio que paga el? ¿se tantea dentro de la cartera a ver si intuye que estás buscando tu billetera y te para en seco? Y si no lo intuye… ¿hay que sacar la billetera y pelar billete? En serio, estoy desorientada. Hace poquito que terminé una relación que duró tres años, y estoy ingresando nuevamente al mercado de las “citas”. ¿cómo se manejan ustedes? A mi no me da la cara para sentarme con cara de nada mientras el pobre pibe apechuga con los gastos, que encima con lo caro que está todo, suelen ser elevados. Pero hay muchachos que se ofenden cuando una intenta pagar su parte, y creo que hay otros que piensan que no está bueno que ni siquiera te ofrezcas a pagar a medias. Con lo cual, me paso gran parte de la salida pensando qué carajo voy a hacer cuando llegue la cuenta. ¿Hoy en día ya se da por obvio que paga él y tengo que relajarme? Por otra parte, si yo tuviera que pagar parte de la salida creo que no podría salir más debido a mi tristísimo poder adquisitivo.
Hay una segunda situación, y creo que ésta es más universal ya que la he escuchado mencionar varias veces: La llegada en el auto a la puerta de tu casa, lugar donde finaliza la salida.
Creo que parte de la incomodidad de esta situación depende mucho de qué es lo que una desee que ocurra. Pero como varias de las veces que hemos salido con algún muchacho, nuestro deseo es por lo general tirarnos del auto en cuanto la palanca de cambios arriba al punto muerto (no por nada seguimos solitas a nuestra edad, no? Si todas las salidas fueran exitosas, no estaríamos relatando esto). ¿Cómo hacer para volar del auto sin dejar nuestra marca de fuego en el piso de la velocidad que tomamos?, ¿Hay alguna manera de escabullirse prolijamente sin levantar sospechas? La ansiedad por evitar este momento lleva a que personas como Vale, saquen su llave de la cartera con 30 cuadras de anticipación. Y este mal hábito ha sabido jugarle en contra en alguna salida donde no hubiera estado nada mal quedarse unos minutillos más dentro del auto. Pero su movimiento es automático, y lamentablemente, parece ser que las llaves en la mano envían un mensaje.
Igual queda claro que por lo general nos las ingeniamos de un modo u otro para escapar del auto. El temita es conseguir una buena estrategia para dar el mensaje contrario, y que se note que queremos “quedarnos un ratito más”. Algo sutil, que no incluya abalanzarse sobre el pibe en cuestión. Es fácil dar el mensaje contrario, pero cuando queremos quedarnos, no tenemos llave mágica que de ESE mensaje. ¿Alguien puede aportar algún tip, anécdota, algo que haya resultado…?
En este momento no logro recordar alguna otra de estas situaciones incómodas. Tan solo cosas circunstanciales que pueden suceder en una cita, y que si se dan, no sé si son incómodas, pero sí que son bizarras. Por ejemplo, yo, Juana, en una de las primeras salidas con mi ex, no el de hace poquito sino el anterior, hice mi entrada triunfal al living de mi casa, en culopatín por la escalera. Así es, patiné con la ojota y bajé TODOS los escalones patinando con el culo mientras el candidato miraba atónito. Yo no podía parar de reirme (y tampoco podía mirarlo a la cara por cierto). El preguntaba preocupado si yo estaba bien, y yo no podía articular palabra de lo que me reía (un poco por lo gracioso, otro poco por los nervios de la situación, imaginen mi humillación!). Obvio que después me dolía todo, pero me hice la boluda y piloteé la salida como pude. A pesar de todo después ese muchacho fue después mi novio por bastante tiempo… así que, moraleja: a veces está bueno descontracturar con un papelón!!
lunes, 15 de noviembre de 2010
Mensajear o no mensajear… esa es la cuestión
Continuando la línea de los teléfonos, nos encontramos con el otro ladode este asuntillo: nuestra parte.
¿Qué es lo que hacemos nosotras, y como reaccionamos ante ese “no llamado”? ¿Tomamos la iniciativa con un simple e inocente mensaje de texto o dejamos todo en sus manos?
En este aspecto, el San Atilio está dividido. Tenemos un grupo PRO mensaje, con Vale a la cabeza, del que participamos un poco Juana, Maia… y creo que algunas más, que tendrían que aclarar su posición al respecto, ya que en realidad no conozco la postura de muchas de ellas. Después está el grupo del ANTI mensaje: encabezado por Anouk, y Julieta, donde también participa fuertemente Etelvina (o participaba al menos, Vale suele ser muy insistente y tiene un gran poder de convicción…. Y si no te convence, por las dudas no dejes tu celular cerca de ella, porque si tiene dos copas de más, ¡te lo roba y se encarga ella misma de mandar el mensaje!).
Como con todo, estas cosas a veces salen bien y otras veces no, y tienen diversos modos de encararse. Por ejemplo Vale mandaría sin pensarlo dos veces algún mensaje que dijera “hola, ¿en que andas?”… En cambio, hay otras que necesitan más elaboración, o el asesoramiento de mil amigas q se lo van dictando y corrigiendo de a partecitas para que parezca, valga la ironía, lo más natural posible.Algunas, como Etelvina en su último mensaje, acceden a mandarlo pero le dan una vuelta más de tuerca, ya que su orgullo se interpone en el camino. Entonces mandan un mensaje con roles invertidos, donde se lee entre líneas algo así como “no te mandé un mensaje antes porque YO estuve a mil toda la semana y YO no pude darte pelota y ni acordarme de vos los dos minutos q me lleva escribir un mensajito de mierda…entonces ahora me siento mal y te mando un mensaje porque soy divina, y sobre todo, porque estoy relajadísima con el tema”. Este mensaje, en el caso de Etel, obtuvo una respuesta positiva, así que chicas, funciona!! (aunque no se confíen demasiado ya que, como diría Tusam, “puede fallar”).
Como hay de todo en la viña del señor, se nos hace imposible armar una estadística acerca de si los mensajes funcionan o no. A veces dan resultado, otras veces una no obtiene respuesta y se siente la más LOSER. Mi pensamiento igualmente es : perdido por perdido… no te quedes con la duda, mandalo, y de última si no contesta, al menos ya no perdés el tiempo pensando en si le interesas o no. Pero sé que hay muchas que no piensan como yo. También está la teoría que defiende que el “el es el hombre, que se ocupe él”, teoría que respeto, pero bueno, por mi parte ya les tengo cada vez menos paciencia a los hombres y me canso de esperarlos, así que si es necesario que yo de un paso hacia adelante para decidir si sigo perdiendo el tiempo o no, lo doy. Y si no me contestan, opto por no sentirme ninguna Loser, está clarísimo que acá el único que sale perdiendo: ES EL.
Pero bueno, por supuesto…esta es tan solo mi postura, y están invitadas, por supuesto, a debatirla.
lunes, 8 de noviembre de 2010
"Un poco de O2"

Mientras algunas disfrutan de una malteada bronceando su cuerpo y sintiendo una agradable brisa sobre su piel, mientras sus ojos se regocijan con el suave aleteo de las golondrinas que trae la primavera, mientras el sonido sordo de un velero irrumpe sus pensamientos más profundos...mientras esta realidad transcurre existe -un poco más allá- otra realidad.
No es necesario ir muy lejos, pero sí ir más abajo, y un poco más...y adentrarse en las profundidades de un mar en donde -mientras ellas se concentran en su objetivo ignorando un cardúmen que las observa atónito, mientras ellas intentan nadar en contra de la corriente, mientras ellas desean con ahínco superar cada obstáculo- existen un par de "deditos" que quieren reportarse para sentir lo que pasa del otro lado.
Rosita
domingo, 7 de noviembre de 2010
Develando Misterios…
Ok, hechas las introducciones, vamos a arrancar con lo que realmente nos compete, y fue motivo principal del inicio del blog. Esto es, compartir ciertas experiencias que hemos vivido las egresadas del San Atilio, y que estamos seguras que se van repitiendo como patrones exactos en diferentes partes del mundo. Quizás, entre las chicas que lean este blog y puedan colaborar con sus comentarios, encontremos algunas respuestas a estos “misterios universales”.
Vamos a arrancar con el primero de éstos. He notado a lo largo de los últimos años un extraño fenómenos que viene reiterándose casi sin fallar: los números telefónicos por los que los hombres tanto batallan durante alguna fiesta o encuentro fugaz, parecen ir a parar a una especie de “triángulo de las bermudas telefónico”. Son incontables las veces que una amablemente otorga a algún hombre el invaluable beneficio de sus números de contacto, para encontrarse durante las siguientes semanas que el llamado del susodicho nunca llega. Y ni siquiera es necesario para esto que una esté ansiosamente esperando ese llamado, a veces ni siquiera nos interesa particularmente hablar con esa persona, pero sin embargo a medida que van pasando los días y empezamos a sentirnos rechazadas, ese llamado que una pensaba ignorar, empieza a convertirse lentamente en el eje de nuestras vidas, por el simple hecho de no llegar.
Son muchas las veces que se vuelve casi imposible comprender por qué el llamado no llega. Si conocimos a un muchacho agradable, ambos la pasamos bien, nos reímos, tuvimos mucho en común, etc, ¿cómo podemos estar tan erradas?, ¿realmente nos confundimos e imaginamos toda una situación inexistente, en la cual el otro la pasó tan bien como nosotras?. Pero, de todos modos, si esto hubiera sido nuestra imaginación y nunca pensaban llamarnos porque no la estaban pasando bien, ¿Cuál es el motivo por el que nos piden el número de teléfono?
Así es como las chicas del SASS (San Atilio Scottish School) empezamos a elaborar ciertas teorías para justificar esta conducta sin sentido.
He aquí nuestras hipótesis:
He aquí nuestras hipótesis:
Hipotesis n°1: La combinación de números de cualquier teléfono femenino produce una extraña frecuencia que provoca una mutación inmediata de las propiedades del papel/celular/mano/servilleta, o cualquiera sea el lugar donde éste fue anotado, desencadenando un efecto tóxico que desemboca en la pérdida de memoria inmediata en cuanto ese hombre y esa mujer finalizan su encuentro.
Hipótesis n°2: Pasado un día del pedido telefónico, todo hombre es succionado por un agujero negro y enviado a una isla que alberga a esos miles de especímenes que nunca más aparecieron.
Hipótesis n°3: El pedido del número telefónico viene intrínsecamente incorporado a la escencia del hombre, quien, debido a su naturaleza competitiva, necesita demostrarle a sus amigos que él es quién tiene acumulada la mayor cantidad de números telefónicos de mujeres.
Hipótesis n°4: Habría una movida internacional de la cual las mujeres no estamos enteradas, que consiste en el armado de una importante base de datos, en las cuales figura tanto nombre como número telefónico de las mujeres. Esta es una campaña masculina, con fines solidarios en principio, pero es más bien algo así como una cadena de favores. El alcance de esta información sería directamente proporcional a la cantidad de tragos ingeridos por el “investigador” esa noche (algunas veces, los datos no son confiables debido al exceso de alcohol). Aquellos trabajadores más exhaustivos, que son los de más valor, junto a los teléfonos que adquieren, pueden describir casi a la perfección física y psíquicamente a sus mujeres. En esos casos, encontramos altura, medidas, color y tipo de pelo, color de ojos, tipo de piel, dirección, mail, cantidad de amigos en facebook, cantidad de relaciones anteriores, y en los casos más jugados, si es buena “besadora”, y alguno que otro tendrá también una entrada aparte con movimientos, gustos y preferencias en la cama. Es con esto que luego muchos hombres elijen, según la descripción, aquella que mejor cuaja con sus gustos, e intentan establecer un tímido acercamiento vía facebook, agregando primero a los amigos de que le parezcan más desesperados por agregar gente (lease, los más “losers”), para generar más confianza a la hora de pedir autorización. Y por este motivo, chicas, muchas veces tenemos hombres desconocidos que quieren ser nuestros amigos en facebook. No crean que es al azar, nada de esto lo es, detrás de todo esto hay horas y horas de estudio.
Pero detengámonos ahora un momento para hablar de esa minoría que decide hacer uso particular de ese número telefónico. Para ellos tenemos unas preguntas: ¿Hay un impuesto al llamado del que no estamos enteradas? ¿Cuál es el motivo por el cual prefieren escribir mensajes de texto de casi cinco hojas (¿o debería decir pantallas?) en vez de simplemente marcar el número y hablar? Creo que no toman conciencia de cuánto más difícil es para nosotras tratar de interpretar lo que quieren decirnos cuando escriben… ¡si todavía estamos en la lucha por entender lo que nos dicen cuando nos hablan! Vamos muchachos, ¿no pueden tratar de facilitarnos un poco las cosas? ¡No van a comparar un “jajaja” por escrito con una risa sonora de esas que nos alegran el día!
En fin, concluyendo parte de la investigación, es cierto que cuantos más medios de comunicación hay, más incomunicados estamos, y estamos perdiéndonos una gran parte de las cosas lindas de la vida, escondidos detrás de una blackberry o un monitor… por ese motivo, los dejo por hoy, quiero salir a disfrutar de mi vida en carne y hueso….
viernes, 29 de octubre de 2010
LAS INTEGRANTES, SEGUNDA PARTE
Tampoco tengo bien en claro cual es la relación de Felicitas con el grupo. Sólo sé que nos la cruzamos con Vale en un supermercado en Guarda do Embaú, Brasil, cuando aún no éramos grupo. Creo que Vale fue primero amiga de su hermana. Bueno, no importa, ven porqué inventamos al San Atilio? En fin, tenemos también a Feli, también conocida como Lady B. Y la palabra “lady” la describe a la perfección, es una perfecta dama, no se me ocurre algo que pueda definirla mejor. Hasta pareciera de otra época. Ella también es de mi palo, ya que es Psicopedagoga.. Gracias a su forma de hablar hemos impuesto una especia de moda atilense, donde la “b” ha pasado a reemplazar por completo a la “m”…con lo cual, a veces sentimos “biedo”, y todas nos “ababos” mucho. Feli, al igual que yo, ha tenido experiencias con muchachos un tanto menores… así que cada vez somos más. Ella es casi tan “sweet” como Rosita, pero en un estilo diferente, que en este momento no logro explicar con palabras, hay que conocerlas. Sus padres tienen una casa en el Sur, a la cual probablemente el San Atilio esté partiendo a festejar año nuevo, y eso ameritará una entrada de blog aparte, y calculo que también extensa. Feli se caracteriza por su prolijidad, siempre que la veo está de punta en blanco, como diría mi abuela. Se desvive por las cosas dulces, y también tiene su costado artístico, ya que le gusta mucho bailar. De hecho, sabemos que hace clases, pero jamás nos ha invitado a verla, pero estamos luchando porque eso cambie.
Y hablando de experiencias con los menores de edad, vamos a tener que hablar de Julieta, que tampoco sé cómo se introdujo en el grupo, tan sólo creo que compartió círculo con Isabel, pero quizás tengan que corregirme. No es que a Julieta le gusten los menores, sino que en este caso se da al revés, los menores se pegan a Julieta, quién intenta ahuyentarlos con promesas de ser su “amiga grande”, propuesta que hace las veces de pegamento, ya que se le pegan más aún. Juli es decoradora de interiores, una laburadora independiente que pelea constantemente con Olivia, por el título de “quién la pasa peor con su tipo de trabajo”. Ella se queja de estar todo el día en el auto, Olivia se queja de estar todo el día en el box. Julieta es una de las más ocurrentes del grupo, y siempre se trae alguna maldad divertida bajo el brazo. Jamás le crean de buenas a primeras lo que les está diciendo, hay que prestar mucha atención y mirarla bien a la cara, ya que suele mentir para su entretenimiento personal. Tiene también un importante costado artístico, y muchas ideas increíbles, todas sabemos que es muy buena en lo que hace. Se encuentra dentro del grupo de las deportistas. Cuando no está corriendo, está en el gim. Hace poco se fue a vivir sola, y por algún extraño motivo, duerme mejor en cualquier casa que no sea la suya, pero por suerte ya empezó la psicóloga.
Y ya que a Olivia, nos toca hablar un poco de ella. Olivia ingresó al grupo por ser amiga de Feli (¿o también ahora fue al revés?). Es algo así como la más “trabajadora” de todas. En realidad no termina de cerrar esa palabra, ya que todas trabajamos, pero es una de las pocas con un trabajo tan diferente, donde pasa tantas horas dentro de una oficina (siempre quejándose, por supuesto), en un box que ya todas nos imaginamos en algún momento en nuestras cabezas de tantas veces que lo nombró (nunca con cariño). Igual, por suerte, como hace las cosas tan bien, es valorada dentro de su trabajo y constantemente le hacen reconocimientos. Olivia es también del grupo de las altas, cualidad que envidio un poco, y es igualita igualita a Dolores Caeh D’anvers, casi el clon diría yo. Está siempre dispuesta a una buena salida, y a ampliar los horizontes y conocer gente nueva (y con gente, todos sabemos que hablo de hombres) aunque en este momento se encuentra un tanto comprometida, aunque ella no lo admita, con lo que estamos en standby y a la expectativa. Hay veces que sus compromisos laborales interfieren en su vida social, y eso la pone bastante de mal humor. Igual, para entretenimiento más nuestro que de ella, tiene un admiradores dentro de la oficina que la piropean casi diariamente.
Y si de oficinistas se trata, tenemos también a Isabel, nuestra otra oficinista, que también ha tenido romances de oficina, casualmente con un muchacho q llevaba el mismo nombre que el admirador de Olivia. Isa es buenasa, y bastante colgada. Olvídense que conteste algún mail, por ejemplo. Después uno la quiere contactar para organizar el programa del día, y la señorita no está ni enterada. A veces pareciera como si fuera nuestra madre, ya que es toda una señora. No quiero decir que parezca más vieja, ella está espléndida, sino que tiene actitud y comportamiento maternal. Y como todas nuestras madres, se cuelga con lo que tenga que ver con la computadora, quizás por eso no conteste los mails, o tenga cero actividad en facebook. Tiene cantidades de anécdotas graciosas, por ejemplo, una vez besó ella misma a un hombre por error, creyendo que el estaba por besarla. Literalmente, ¡le encajó un beso de la nada! Y después la piloteó como pudo. Así como por momentos parece una madre, sería una mamá con mucho Glam, ya que tiene semejanzas en divismo con la Su Gimenez. Hay que verla con el pelo suelto y los anteojos de carey, bailando al ritmo de “se me ha perdido un corazón…”, ¡es impagable!
Una de las más recientes adquisiciones del San Atilio fue Catalina. Quién se incorporó al grupo, para luego abandonarlo descaradamente por unos 4 meses o más, mientras se daba la buena vida en el viejo continente. Durante ese tiempo, dejó a Martina al cuidado de su depto, que pasó a tener un nuevo nombre que no puedo develar, pero llamémoslo “Catina”. Y si “Catina” hablara… yo no tendría que escribir este blog. Cata estuvo con nosotras el tiempo suficiente para darnos a conocer un par de cosas, y de otras tantas nos enteramos a su regreso. Antes de irse ella le conocimos algunas de sus historias inconclusas con ciertos muchachos, a su regreso conocimos su trauma con “la pera”. Cata es psicóloga como yo, pero estuvo dedicándose al área laboral, hasta recientemente. Cuando regresó de su viaje, decidió ponerse a trabajar en la empresa familiar, y dejó su antiguo trabajo, con lo cual ahora se maneja con algo más de libertad en sus horarios. Hay un proyecto en puerta de un “extreme makeover” en breve a su depto, que estamos ansiosas por ver. Cata también desarrolló su lado artístico, pero fue por el lado de la indumentaria. Ha hecho ropa muy linda, y se armó en un momento un negocio paralelo con eso, que por el momento creo que está en suspenso… aunque me vendría bien que retomara, ando necesitando una bikini nueva. Si Olivia, UNA. LA bikini, ok?? También anda buscando compañía para la convivencia diaria, con lo que estamos a la búsqueda de un lindo gatito que la acompañe y que la reciba contenta cuando ella llega. En breve esperamos la visita de uno de sus nuevos amigos, que conoció allá por Europa y la acompañó en parte del recorrido. El problema con Catita es que es escurridiza, y pareciera que ya nos quiere volver a abandonar para viajar otra vez, espero que podamos retenerla al menos por unos meses más.
Por último, nos queda Anouk, también conocida amigablemente como “Ingrid” (y no Grudke). Ella es la verdadera escritora del grupo, y por eso creo que la dejé para lo último, ya que que me inhibe un poco que lea estas palabras de amateur, porque ella seguramente podría describirnos a todas con palabras muchísimo más sofisticadas. Pero bueno, finalmente llegué, así que ya no puedo esquivar más este momento. ¿Y qué puedo decir de Anouk más que últimamente es la envidia del San Atilio? No solo se la pasa viajando,¡sino que le pagan por eso! Viaja por trabajo para escribir notas, y así de a poco va recorriendo el mundo mientras nosotras calentamos día a día el mismo asiento. Aparte, sus viajes son super interesantes, así también las notas que escribe luego. En cuanto a su aspecto físico, se la ve siempre prolija, pero en cuanto se entusiasma se descuida, y es ahí donde hay que hacer memoria y recordar cual es el corpiño que una se puso ese día, y verificar que el relleno se encuentre en su lugar.
jueves, 28 de octubre de 2010
LAS INTEGRANTES
Quien les escribe, Juana, es psicóloga, pero no por eso entiende mejor a los hombres. De hecho ha sufrido por amor como la mayoría de nosotras, y mucho. Se nutrió de la fuerza de su familia y amigas para salir adelante, y acá la ven, llevando adelante una nueva relación, pero sin perder de vista a sus amigas, porque aprendió lo valioso de la amistad, y que hay que cuidarla sea cual fuere la situación sentimental en la que uno se encuentra, ya que es nuestro cable a tierra. Es por esto que siempre desaconseja, tanto a sus pacientes como a sus amistades, el alejarse de los amigos cuando empieza una relación amorosa. Si esa relación tiene la mala fortuna de terminar, y encima uno se quedó sin amigos en el camino, la pérdida se vuelve insondable.
Juana se introdujo al grupo a través de su prima, Vale (Vale de Valentina, como le gusta aclarar), quién realmente compartió sus años de colegio con otra de las chicas. Vale es maestra jardinera, tiene adoración por los niños (casi diría que por los niños más creciditos también, al igual que su prima). Le gusta mucho cantar, y cuanto más melódica y pegajosa la canción, mejor para ella. A sus alumnos los lima haciéndolos escuchar un popurrí impensable de canciones que nadie logra a entender cómo puede ser que juntas formen parte de un mismo cd. Es una persona paciente, bondadosa, y muy familiera (por lo que soy afortunada de formar parte de su familia). Para bendición del grupo completo, sus amigas para ella también son familia.
Dentro del rubro del magisterio tenemos también a Etelvina, que trabaja con Vale, y a partir de un viaje que compartió con el grupo, quedó también como “fija”. Ella es una de nuestras privilegiadas amigas de piernas largas, que ha ido ascendiendo en su vida laboral, ya que ahora es jefa de Vale, y vive en un departamento soñado lleno de sillitas de colección (uno de sus hobbies). Ha tenido un par de relaciones importantes en su vida que llegaron a su fin, y en este momento se encuentra sola, aunque hace algunos meses decidió explorar el planeta del “decir que si y ver qué pasa”, por el momento no pasó demasiado, más que algunas salidas con la persona menos pensada, y alguna que otra cita a ciegas, pero seguimos esperando. Es amante de la fotografía, y también ha incursionado en el mundo de la pintura, aunque se muestra tímida en cuanto a esto último. En su blog de fotos puede apreciarse todo su talento, tiene unas fotos divinas.
Rosita, quién fue al colegio con Vale, es nuestra artista plástica. Rosita, valga la redundancia, sufre de Rosácea, y esos cachetitos de Heidi que todas adoramos son una parte importante de su encanto. Es, al igual que yo, una fiel defensora de la ortografía, ya que ambas sufrimos al punto de querer arrancarnos los ojos, cuando vemos una palabra mal escrita. Son muy pocas las veces que la llamamos por su verdadero nombre, ya que es la chica de los mil apodos, y todos le sientan de maravillas. Es la más “sweety” del grupo. Aunque quiera formar parte de la nueva movida, llamada “El levantamiento de los Togas”, no puede dejar atrás su dulzura. Sólo puede rozar el borde de la movida cuando ha tomado más alcohol del que debería y hace su metamorfosis, dejando de ser Rosita para convertirse en “Happy feet”.
Al grupo de amistades del colegio (el verdadero) de Rosita y Vale, se sumó en algún momento Maia, pero no tengo muy claro como fue. Esto irán viendo a lo largo de las presentaciones, que me pasa con varias de las “Atilias. Hay muchas de las conexiones que no entiendo ni yo, que soy parte del grupo. En fin, Maia vivió gran parte de su vida en San Juan, y en algún momento se vino para acá y entabló amistad con el grupo de amigas de Rosita y Vale. Es una de las deportistas del grupo, le encantan las maratones. Es una persona sumamente buena, siempre está pensando en los demás. Por ejemplo, puede pasar por un negocio, ver algo que por algún motivo le recuerda a vos, y comprarlo para regalártelo, así, de la nada. Nuestra amiga Maia es odontóloga, así que se encuentra pululando conmigo dentro de la rama de la salud. Nos gusta llamarla en ocasiones, “Látigo Coyi”, ya que al son de la música, hay unos movimientos extraños que se apoderan de su cuerpecito, y pareciera que estuviera repartiendo azotes.
Maia tiene una hermana menor, llamada Martina. Creo que ingresó al grupo a través de Maia (¿o fue al revés?). Martina es arquitecta. En realidad es gracias a ella que surgió el nombre de nuestro colegio ficticio, ya que nombró a su auto “Atilio Venegas”. Es una persona emprendedora, divertida, y sobre todo, con unas pilas que nunca se consumen por completo, y que se recargan con una velocidad record. Siempre está bien dispuesta, se prende en todas, y tiene una sonrisa para llevar adonde vaya. Por lo general, ella es aparte la que propone. Tiene un estilo muy simple y clásico, y sin embargo, siempre está diosa, incluso ( ¿o debería decir sobre todo?) cuando toma sol en bombacha. Le gusta jugar al fútbol y este año su equipo “siga el baile”, que en algún momento también tuvo a Maia de integrante, salió campeón. Dicen que es una gran delantera… ¿o lo que dicen es que tiene una gran delantera? Bueno… quizás digan ambas cosas, y se las merece, ya que para ambas cosas tuvo que hacer algún tipo esfuerzo, para lo primero madrugar los sábados para ir a jugar, para lo segundo... guiño guiño
Las integrantes continuarán en las próximas entradas....
PRESENTACIÓN
Somos varias las “egresadas del San Atilio”. Algunas , por decirlo de alguna manera, somos las “fijas”. Hay otras que vendrían a ser algo así como “invitadas especiales”. Muchas de éstas últimas logran armarse un lugar en el grupo si son lo suficientemente astutas, pero se requieren ciertos requisitos para ingresar a este grupo tan particular (que no siempre se respetan a rajatabla). Por ejemplo, para formar parte, en principio, una tiene que estar soltera (sin embargo yo estoy de novia, pero trato de hacerme la distraída, y a veces hasta parece que se olvidan, por lo que me siguen aceptando).
En realidad lo del San Atilio vino después, bastante después. Es que ¿de qué otra manera explicar que este grupo de chicas lindas y divertidas que están pisando los 30 (o a quienes los 30 ya pisaron, no vamos a dar nombres) se hayan agrupado como por arte de magia, para compartir tantos momentos geniales? Si una se pone a explicar cómo fue que llegó cada integrante al grupo, puede llegar a pasarse unas cuantas horas tratando de que la entiendan, por lo que resulta más sencilla (y entretenida) esta pequeña e inocente mentira que afirma que todas fuimos al mismo colegio.
Como toda mujer que llega a esta etapa de la vida sin haber contraído matrimonio, hemos vivido una variada y colorida vida amorosa, con diversas experiencias para compartir con todas aquellas que se encuentren en situaciones similares. Seguramente millones de mujeres, en diferentes partes del mundo, estén llegando a las mismas conclusiones que llegamos nosotras en cada charla. Admitamos que estas conclusiones incumben, en el 90% de los casos, a nuestros extraños compañeros en el camino de la vida: los hombres. Esos mismos que suelen decir que las mujeres somos complicadas, cuando todas sabemos bien que ellos son imposibles de descifrar (y lo mal que hacemos en perder el tiempo intentándolo).
Este grupo está compuesto, principalmente, por trece hermosas mujeres. No suelo utilizar la palabra “hermoso”, pero en este caso creo que aplica a la perfección, no se me ocurre una mejor definición. Dentro de éstas, tanto las personalidades, elecciones, estilos de vida, gustos, profesiones y demás son sumamente amplios. Hay artistas, empresarias, cantantes, doctoras, licenciadas, escritoras, maestras… pero todas con algo en común: más allá de las obligaciones que puedan tenerse, siempre, SIEMPRE, hay un lugar especial en la vida de cada una para las amigas, y el encuentro con éstas. Si alguna de nosotras sufre por algún motivo, hay una red de doce lista para atajarla y ablandar la caída. Eso, por supuesto, hace que una se sienta feliz y contenida, y cambia la actitud por la que transita la vida.
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