Somos varias las “egresadas del San Atilio”. Algunas , por decirlo de alguna manera, somos las “fijas”. Hay otras que vendrían a ser algo así como “invitadas especiales”. Muchas de éstas últimas logran armarse un lugar en el grupo si son lo suficientemente astutas, pero se requieren ciertos requisitos para ingresar a este grupo tan particular (que no siempre se respetan a rajatabla). Por ejemplo, para formar parte, en principio, una tiene que estar soltera (sin embargo yo estoy de novia, pero trato de hacerme la distraída, y a veces hasta parece que se olvidan, por lo que me siguen aceptando).
En realidad lo del San Atilio vino después, bastante después. Es que ¿de qué otra manera explicar que este grupo de chicas lindas y divertidas que están pisando los 30 (o a quienes los 30 ya pisaron, no vamos a dar nombres) se hayan agrupado como por arte de magia, para compartir tantos momentos geniales? Si una se pone a explicar cómo fue que llegó cada integrante al grupo, puede llegar a pasarse unas cuantas horas tratando de que la entiendan, por lo que resulta más sencilla (y entretenida) esta pequeña e inocente mentira que afirma que todas fuimos al mismo colegio.
Como toda mujer que llega a esta etapa de la vida sin haber contraído matrimonio, hemos vivido una variada y colorida vida amorosa, con diversas experiencias para compartir con todas aquellas que se encuentren en situaciones similares. Seguramente millones de mujeres, en diferentes partes del mundo, estén llegando a las mismas conclusiones que llegamos nosotras en cada charla. Admitamos que estas conclusiones incumben, en el 90% de los casos, a nuestros extraños compañeros en el camino de la vida: los hombres. Esos mismos que suelen decir que las mujeres somos complicadas, cuando todas sabemos bien que ellos son imposibles de descifrar (y lo mal que hacemos en perder el tiempo intentándolo).
Este grupo está compuesto, principalmente, por trece hermosas mujeres. No suelo utilizar la palabra “hermoso”, pero en este caso creo que aplica a la perfección, no se me ocurre una mejor definición. Dentro de éstas, tanto las personalidades, elecciones, estilos de vida, gustos, profesiones y demás son sumamente amplios. Hay artistas, empresarias, cantantes, doctoras, licenciadas, escritoras, maestras… pero todas con algo en común: más allá de las obligaciones que puedan tenerse, siempre, SIEMPRE, hay un lugar especial en la vida de cada una para las amigas, y el encuentro con éstas. Si alguna de nosotras sufre por algún motivo, hay una red de doce lista para atajarla y ablandar la caída. Eso, por supuesto, hace que una se sienta feliz y contenida, y cambia la actitud por la que transita la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario