viernes, 29 de octubre de 2010

LAS INTEGRANTES, SEGUNDA PARTE

Tampoco tengo bien en claro cual es la relación de Felicitas con el grupo. Sólo sé que nos la cruzamos con Vale en un supermercado en Guarda do Embaú, Brasil, cuando aún no éramos grupo. Creo que Vale fue primero amiga de su hermana. Bueno, no importa, ven porqué inventamos al San Atilio? En fin, tenemos también a Feli, también conocida como Lady B. Y la palabra “lady” la describe a la perfección, es una perfecta dama, no se me ocurre algo que pueda definirla mejor. Hasta pareciera de otra época. Ella también es de mi palo, ya que es Psicopedagoga.. Gracias a su forma de hablar hemos impuesto una especia de moda atilense, donde la “b” ha pasado a reemplazar por completo a la “m”…con lo cual, a veces sentimos “biedo”, y todas nos “ababos” mucho. Feli, al igual que yo, ha tenido experiencias con muchachos un tanto menores… así que cada vez somos más. Ella es casi tan “sweet” como Rosita, pero en un estilo diferente, que en este momento no logro explicar con palabras, hay que conocerlas. Sus padres tienen una casa en el Sur, a la cual probablemente el San Atilio esté partiendo a festejar año nuevo, y eso ameritará una entrada de blog aparte, y calculo que también extensa. Feli se caracteriza por su prolijidad, siempre que la veo está de punta en blanco, como diría mi abuela. Se desvive por las cosas dulces, y también tiene su costado artístico, ya que le gusta mucho bailar. De hecho, sabemos que hace clases, pero jamás nos ha invitado a verla, pero estamos luchando porque eso cambie.
Y hablando de experiencias con los menores de edad, vamos a tener que hablar de Julieta, que tampoco sé cómo se introdujo en el grupo, tan sólo creo que compartió círculo con Isabel, pero quizás tengan que corregirme. No es que a Julieta le gusten los menores, sino que en este caso se da al revés, los menores se pegan a Julieta, quién intenta ahuyentarlos con promesas de ser su “amiga grande”, propuesta que hace las veces de pegamento, ya que se le pegan más aún.  Juli es decoradora de interiores, una laburadora independiente que pelea constantemente  con Olivia, por el título de “quién la pasa peor con su tipo de trabajo”. Ella se queja de estar todo el día en el auto, Olivia se queja de estar todo el día en el box. Julieta es una de las más ocurrentes del grupo, y siempre se trae alguna maldad divertida bajo el brazo. Jamás le crean de buenas a primeras lo que les está diciendo, hay que prestar mucha atención y mirarla bien a la cara, ya que suele mentir para su entretenimiento personal. Tiene también un importante costado artístico, y muchas ideas increíbles, todas sabemos que es muy buena en lo que hace. Se encuentra dentro del grupo de las deportistas. Cuando no está corriendo, está en el gim. Hace poco se fue a vivir sola, y por algún extraño motivo, duerme mejor en cualquier casa que no sea la suya, pero por suerte ya empezó la psicóloga. 
Y ya que a Olivia, nos toca hablar un poco de ella. Olivia ingresó al grupo por ser amiga de Feli (¿o también ahora fue al revés?). Es algo así como la más “trabajadora” de todas. En realidad no termina de cerrar esa palabra, ya que todas trabajamos, pero es una de las pocas con un trabajo tan diferente, donde pasa tantas horas dentro de una oficina (siempre quejándose, por supuesto), en un box que ya todas nos imaginamos en algún momento en nuestras cabezas de tantas veces que lo nombró (nunca con cariño). Igual, por suerte, como hace las cosas tan bien, es valorada dentro de su trabajo y constantemente le hacen reconocimientos. Olivia es también del grupo de las altas, cualidad que envidio un poco, y es igualita igualita a Dolores Caeh D’anvers, casi el clon diría yo. Está siempre dispuesta a una buena salida, y a ampliar los horizontes y conocer gente nueva (y con gente, todos sabemos que hablo de hombres) aunque en este momento se encuentra un tanto comprometida, aunque ella no lo admita, con lo que estamos en standby y a la expectativa. Hay veces que sus compromisos laborales interfieren en su vida social, y eso la pone bastante de mal humor. Igual, para entretenimiento más nuestro que de ella, tiene un admiradores dentro de la oficina que la piropean casi diariamente.
Y si de oficinistas se trata, tenemos también a Isabel, nuestra otra oficinista, que también ha tenido romances de oficina, casualmente con un muchacho q llevaba el mismo nombre que el admirador de Olivia. Isa es buenasa, y bastante colgada. Olvídense que conteste algún mail, por ejemplo. Después uno la quiere contactar para organizar el programa del día, y la señorita no está ni enterada. A veces pareciera como si fuera nuestra madre, ya que es toda una señora. No quiero decir que parezca más vieja, ella está espléndida, sino que tiene actitud y comportamiento maternal. Y como todas nuestras madres, se cuelga con lo que tenga que ver con la computadora, quizás por eso no conteste los mails, o tenga cero actividad en facebook. Tiene cantidades de anécdotas graciosas, por ejemplo, una vez besó ella misma a un hombre por error, creyendo que el estaba por besarla. Literalmente, ¡le encajó un beso de la nada! Y después la piloteó como pudo. Así como por momentos parece una madre, sería una mamá con mucho Glam, ya que tiene semejanzas en divismo con la Su Gimenez. Hay que verla con el pelo suelto y los anteojos de carey, bailando al ritmo de “se me ha perdido un corazón…”, ¡es impagable!
Una de las más recientes adquisiciones del San Atilio fue Catalina. Quién se incorporó al grupo, para luego abandonarlo descaradamente por unos  4 meses o más, mientras se daba la buena vida en el viejo continente. Durante ese tiempo, dejó a Martina al cuidado de su depto, que pasó a tener un nuevo nombre que no puedo develar, pero llamémoslo “Catina”. Y si “Catina” hablara… yo no tendría que escribir este blog. Cata estuvo con nosotras el tiempo suficiente para darnos a conocer un par de cosas,  y de otras tantas nos enteramos a su regreso. Antes de irse ella le conocimos algunas de sus historias inconclusas con ciertos muchachos, a su regreso conocimos su trauma con “la pera”.  Cata es psicóloga como yo, pero estuvo dedicándose al área laboral, hasta recientemente. Cuando regresó de su viaje, decidió ponerse a trabajar en la empresa familiar, y dejó su antiguo trabajo, con lo cual ahora se maneja con algo más de libertad en sus horarios. Hay un proyecto en puerta de un “extreme makeover” en breve a su depto, que estamos ansiosas por ver. Cata también desarrolló su lado artístico, pero fue por el lado de la indumentaria. Ha hecho ropa muy linda, y se armó en un momento un negocio paralelo con eso, que por el momento creo que está en suspenso… aunque me vendría bien que retomara, ando necesitando una bikini nueva. Si Olivia, UNA. LA bikini, ok?? También anda buscando compañía para la convivencia diaria, con lo que estamos a la búsqueda de un lindo gatito que la acompañe y que la reciba contenta cuando ella llega. En breve esperamos la visita de uno de sus nuevos amigos, que conoció allá por Europa y la acompañó en parte del recorrido. El problema con Catita es que es escurridiza, y pareciera que ya nos quiere volver a abandonar para viajar otra vez, espero que podamos retenerla al menos por unos meses más.
Por último, nos queda Anouk, también conocida amigablemente como “Ingrid” (y no Grudke). Ella es la verdadera escritora del grupo, y por eso creo que la dejé para lo último, ya que  que me inhibe un poco que lea estas palabras de amateur,  porque ella seguramente podría describirnos a todas con palabras muchísimo más sofisticadas. Pero bueno, finalmente llegué, así que ya no puedo esquivar más este momento. ¿Y qué puedo decir de Anouk más que últimamente es la envidia del San Atilio? No solo se la pasa viajando,¡sino que le pagan por eso! Viaja por trabajo para escribir notas,  y así de a poco va recorriendo el mundo mientras nosotras calentamos día a día el mismo asiento. Aparte, sus viajes son super interesantes,  así también las notas que escribe luego. En cuanto a su aspecto físico, se la ve siempre prolija, pero en cuanto se entusiasma se descuida, y es ahí donde hay que hacer memoria y recordar cual es el corpiño que una se puso ese día, y verificar que el relleno se encuentre en su lugar.

jueves, 28 de octubre de 2010

LAS INTEGRANTES

Quien les escribe, Juana, es psicóloga, pero no por eso entiende mejor a los hombres. De hecho ha sufrido por amor como la mayoría de nosotras, y mucho. Se nutrió de la fuerza de su familia y amigas para salir adelante, y acá la ven, llevando adelante una nueva relación, pero sin perder de vista a sus amigas, porque aprendió lo valioso de la amistad, y que hay que cuidarla sea cual fuere la situación sentimental en la que uno se encuentra, ya que es nuestro cable a tierra. Es por esto que siempre desaconseja, tanto a sus pacientes como a sus amistades, el alejarse de los amigos cuando empieza una relación amorosa. Si esa relación tiene la mala fortuna de terminar, y encima uno se quedó sin amigos en el camino, la pérdida se vuelve insondable.
Juana se introdujo al grupo a través de su prima, Vale (Vale de Valentina, como le gusta aclarar), quién realmente compartió sus años de colegio con otra de las chicas. Vale es maestra jardinera, tiene adoración por los niños (casi diría que por los niños más creciditos también, al igual que su prima). Le gusta mucho cantar, y cuanto más melódica y pegajosa la canción, mejor para ella. A sus alumnos los lima haciéndolos escuchar un popurrí impensable de canciones que nadie logra a entender cómo puede ser que juntas formen parte de un mismo cd. Es una persona paciente, bondadosa, y muy familiera (por lo que soy afortunada de formar parte de su familia). Para bendición del grupo completo, sus amigas para ella también son familia.
Dentro del rubro del magisterio tenemos también a Etelvina, que trabaja con Vale, y a partir de un viaje que compartió con el grupo, quedó también como “fija”. Ella es una de nuestras privilegiadas amigas de piernas largas, que ha ido ascendiendo en su vida laboral, ya que ahora es jefa de Vale, y vive en un departamento soñado lleno de sillitas de colección (uno de sus hobbies). Ha tenido un par de relaciones importantes en su vida que llegaron a su fin, y en este momento se encuentra sola, aunque hace algunos meses decidió explorar el planeta del “decir que si y ver qué pasa”, por el momento no pasó demasiado, más que algunas salidas con la persona menos pensada, y alguna que otra cita a ciegas, pero seguimos esperando. Es amante de la fotografía, y también ha incursionado en el mundo de la pintura, aunque se muestra tímida en cuanto a esto último. En su blog de fotos puede apreciarse todo su talento, tiene unas fotos divinas.
Rosita, quién fue al colegio con Vale, es nuestra artista plástica. Rosita, valga la redundancia, sufre de Rosácea, y esos cachetitos de Heidi que todas adoramos son una parte importante de su encanto. Es, al igual que yo, una fiel defensora de la ortografía, ya que ambas sufrimos al punto de querer arrancarnos los ojos, cuando vemos una palabra mal escrita. Son muy pocas las veces que la llamamos por su verdadero nombre, ya que es la chica de los mil apodos, y todos le sientan de maravillas. Es la más “sweety” del grupo. Aunque quiera formar parte de la nueva movida, llamada “El levantamiento de los Togas”, no puede dejar atrás su dulzura. Sólo puede rozar el borde de la movida cuando ha tomado más alcohol del que debería y hace su metamorfosis, dejando de ser Rosita para convertirse en “Happy feet”.
Al grupo de amistades del colegio (el verdadero) de Rosita y Vale, se sumó en algún momento Maia, pero no tengo muy claro como fue. Esto irán viendo a lo largo de las presentaciones,  que me pasa con varias de las “Atilias. Hay muchas de las conexiones que no entiendo ni yo, que soy parte del grupo. En fin, Maia vivió gran parte de su vida en San Juan, y en algún momento se vino para acá y entabló amistad con el grupo de amigas de Rosita y Vale. Es una de las deportistas del grupo, le encantan las maratones. Es una persona sumamente buena, siempre está pensando en los demás. Por ejemplo, puede pasar por un negocio, ver algo que por algún motivo le recuerda a vos, y comprarlo para regalártelo, así, de la nada. Nuestra amiga Maia es odontóloga, así que se encuentra pululando conmigo dentro de la rama de la salud. Nos gusta llamarla en ocasiones, “Látigo Coyi”, ya que al son de la música, hay unos movimientos extraños que se apoderan de su cuerpecito, y pareciera que estuviera repartiendo azotes.
Maia tiene una hermana menor, llamada Martina. Creo que ingresó al grupo a través de Maia (¿o fue al revés?). Martina es arquitecta. En realidad es gracias a ella que surgió el nombre de nuestro colegio ficticio, ya que nombró a su auto “Atilio Venegas”. Es una persona emprendedora, divertida, y sobre todo, con unas pilas que nunca se consumen por completo, y que se recargan con una velocidad record. Siempre está bien dispuesta, se prende en todas, y tiene una sonrisa para llevar adonde vaya. Por lo general, ella es aparte la que propone. Tiene un estilo muy simple y clásico, y sin embargo, siempre está diosa, incluso ( ¿o  debería decir sobre todo?) cuando toma sol en bombacha. Le gusta jugar al fútbol y este año su equipo “siga el baile”, que en algún momento también tuvo a Maia de integrante, salió campeón. Dicen que es una gran delantera… ¿o lo que dicen es que tiene una gran delantera? Bueno… quizás digan ambas cosas, y se las merece, ya que para ambas cosas tuvo que hacer algún tipo  esfuerzo, para lo primero madrugar los sábados para ir a jugar, para lo segundo... guiño guiño
Las integrantes continuarán en las próximas entradas....

PRESENTACIÓN


Somos varias las “egresadas del San Atilio”. Algunas , por decirlo de alguna manera, somos las “fijas”.  Hay otras que vendrían a ser algo así como “invitadas especiales”. Muchas de éstas últimas logran armarse un lugar en el grupo si son lo suficientemente astutas, pero se requieren ciertos requisitos para ingresar a este grupo tan particular (que no siempre se respetan a rajatabla). Por ejemplo, para formar parte, en principio, una tiene que estar soltera (sin embargo yo estoy de novia, pero trato de hacerme la distraída, y a veces hasta parece que se olvidan, por lo que me siguen aceptando).
En realidad lo del San Atilio vino después, bastante después. Es que ¿de qué otra manera explicar que este grupo de chicas lindas y divertidas que están pisando los 30 (o a quienes los 30 ya pisaron, no vamos a dar nombres) se hayan agrupado como por arte de magia, para compartir tantos momentos geniales? Si una se pone a explicar cómo fue que llegó cada integrante al grupo, puede llegar a pasarse unas cuantas horas tratando de que la entiendan, por lo que resulta más sencilla (y entretenida) esta pequeña e inocente mentira que afirma que todas fuimos al mismo colegio.
Como toda mujer que llega a esta etapa de la vida sin haber contraído matrimonio, hemos vivido una variada y colorida vida amorosa, con diversas experiencias para compartir con todas aquellas que se encuentren en situaciones similares. Seguramente millones de mujeres, en diferentes partes del mundo, estén llegando a las mismas conclusiones que llegamos nosotras en cada charla. Admitamos que estas conclusiones incumben, en el 90% de los casos, a nuestros extraños compañeros en el camino de la vida: los hombres. Esos mismos que suelen decir que las mujeres somos complicadas, cuando todas sabemos bien que ellos son imposibles de descifrar (y lo mal que hacemos en perder el tiempo intentándolo).
Este grupo está compuesto, principalmente, por trece hermosas mujeres. No suelo utilizar la palabra “hermoso”, pero en este caso creo que aplica a la perfección, no se me ocurre una mejor definición. Dentro de éstas, tanto las personalidades, elecciones, estilos de vida, gustos, profesiones y demás son sumamente  amplios. Hay artistas, empresarias, cantantes, doctoras, licenciadas, escritoras, maestras… pero todas con algo en común: más allá de las obligaciones que puedan tenerse, siempre, SIEMPRE, hay un lugar especial en la vida de cada una para las amigas, y el encuentro con éstas. Si alguna de nosotras sufre por algún motivo, hay una red de doce lista para atajarla y ablandar la caída. Eso, por supuesto, hace que una se sienta feliz y contenida, y cambia la actitud por la que transita la vida.