miércoles, 4 de mayo de 2011

Recapitulando...


             Sé que los tengo un tanto abandonados, pero estuve corta de tiempo. Recientemente me he dedicado a las tareas de criadora de gatitos abandonados (sin herir susceptibilidades, hablo de gatitos hechos y derechos, de la flia de los felinos, los de cuatro patas, q no son los mismos que los que en ocasiones se ponen en cuatro patas). Eso consumió gran parte de mis horas libres y no tenía un rato para sentarme a meditar. Tampoco tenía tiempo para salir, con lo cual, sin mi observación diaria, me quedaba sin temas sobre los cuales debatir. Pero estoy volviendo al ruedo, así que próximamente nos encontraremos con más reflexiones. 

                Pero hoy quiero hacer este apartado especial para recapitular sobre mis amigas las Atilias. Así es, porque, durante mi ausencia, ha habido grandes cambios en las vidas de algunas de nuestras muchachas, que no quiero dejar de mencionar. Sobre todo porque incluyen el plano amoroso, y son romances que siguen viento en popa desde hace unos meses, cosa que raramente ocurre en este grupo. Es más, recientemente, hablando acerca de la beatificación del Papa Juan Pablo II, hemos llegado a la conclusión de que cuando le falte tan solo un milagro para ser Santo, puede ponernos a todas de novias, y listo, derechito a la santidad. 

                Hoy voy a hablar especialmente de nuestras enamoradas: Cata, Etel y Olivia. El resto de nosotras continúa como siempre. Algunas con más salidas, otras con menos, otras sin (para que después July no diga que no hablo de ella, jaja, igual July, yo estoy en esta misma bolsa acompañándote).

                Empecemos por Olivia. Olivia sale con su muchacho, a quien llamaremos Jay, hace ya no recuerdo cuanto tiempo, pero debe hacer mínimo unos 8 meses. Lo gracioso de este asunto, es que es obvio para todos que está de novia, menos para ella que se resiste a ponerle ese nombre a la relación. Parece ser que, chapada a la antigua como es, está esperando que el muchacho “le pregunte”. Les doy permiso para reírse de esta situación, yo lo hago. La cuestión es que claramente están haciendo vida de novios, ya conocen a sus respectivas flias, van a eventos familiares, cumpleaños, etc. Lo más importante es lo bien y contenta que se la ve  a Olivia (cuando se la ve, que ya no es tan seguido como antes, y encima tiene el tupé de hacerse la que se queja de que tiene que repartir sus tiempos… caradura!)

                Tenemos también a Etelvina. Ella empezó a salir con este señor a quien llamaremos Ray también hace unos meses, a fines del año pasado. La cosa empezó muy tranquila, con una “presentación” y cita a ciegas, de esas que odiamos pero a veces accedemos a participar por el simple aburrimiento que tenemos encima. Bueno, como verán, a veces funciona. Salió una vez y quedó contenta, con lo que hizo una apuesta a una amiga diciendo que no la iba a llamar nuevamente. Finalmente no se resistió y le mandó ella un sms muy manipulador, jugándola de interesante y ocupada e invirtiendo los roles, fue genial de su parte, y además con eso se aseguró una segunda salida. Así arrancó la cosa, tranqui. Con mucho encuentro y desencuentro y también mucho mail (que ella odiaba, ya que es más difícil aún entenderse por mail) de por medio. Le tuvo que poner los puntos varias veces, pero, contra todo pronóstico, a veces la gente SI puede cambiar. Así que Ray dio un importante giro en su conducta, y ahora se viene portando muy bien, con lo cual este romance se mantiene viento en popa. 

                La última de nuestras enamoradas es Cata, quien no tiene miedo a decir que está de novia. La historia de Cata es algo graciosa, ya que a su novio se lo presentó una de sus empleadas. En realidad por lo que cuenta fue algo así como un trabajo conjunto entre su ahora suegra y su empleada. Para hacerla corta, a ella le dijeron que él preguntaba por ella y a él le dijeron que ella preguntaba por él. En su primer salida se dieron cuenta del engaño, pero cuando uno ya está en el baile se dice que hay que bailar, ¿no?  Lo de ellos fue amor a primera vista. Salieron una primera vez, después una segunda, y ya casi que nunca más se separaron. Para colmo trabajan en la misma cuadra, así que eso de que nunca más se separaron es casi literal. Cata está más feliz que nunca, se le nota, y eso nos pone muy contentas. 

                El resto de nosotras sigue en la búsqueda de ese príncipe azul, pero estas tres historias nos dan algo de esperanza. Y, lo que es más importante, en el San Atilio éramos 13 solteras, y ese número nos daba un poquito de miedo. Gracias a las chicas, ahora somos tan solo 10. Si siguen nuestras aventuras de cerca, espero que pueda cerrar algún día este blog contando el noviazgo y/o casamiento de la última Atilia soltera que quede en pie.

2 comentarios:

  1. ayyyyyyyyyyyyyyy me viiii!!!!!! nuevamente felicito a la escritora!

    ResponderEliminar
  2. Excelente Juana!!! hay nutrición en el plano amoroso, eso es lo importante. Ahora vamos por la segunda tanda atiliana. MIentras tanto sigamos con los tés de gordas!

    ResponderEliminar