domingo, 7 de noviembre de 2010

Develando Misterios…


Ok, hechas las introducciones, vamos a arrancar con lo que realmente nos compete, y fue motivo principal del inicio del blog. Esto es, compartir ciertas experiencias que hemos vivido las egresadas del San Atilio, y que estamos seguras que se van repitiendo como patrones exactos en diferentes partes del mundo. Quizás, entre las chicas que lean este blog y puedan colaborar con sus comentarios, encontremos algunas respuestas a estos “misterios universales”.
Vamos a arrancar con el primero de éstos. He notado a lo largo de los últimos años un extraño fenómenos que viene reiterándose casi sin fallar: los números telefónicos por los que los hombres tanto batallan durante alguna fiesta o  encuentro fugaz, parecen ir a parar a una especie de “triángulo de las bermudas telefónico”. Son incontables las veces que una amablemente otorga a algún hombre el invaluable beneficio de sus números de contacto, para encontrarse durante las siguientes semanas que el llamado del susodicho nunca llega. Y ni siquiera es necesario para esto que una esté ansiosamente esperando ese llamado, a veces ni siquiera nos interesa particularmente hablar con esa persona, pero sin embargo a medida que van pasando los días y empezamos a sentirnos rechazadas, ese llamado que una pensaba ignorar, empieza a convertirse lentamente en el eje de nuestras vidas, por el simple hecho de no llegar.
Son  muchas las veces que se vuelve casi imposible comprender por qué el llamado no llega. Si conocimos a un muchacho agradable, ambos la pasamos bien, nos reímos, tuvimos mucho en común, etc, ¿cómo podemos estar tan erradas?, ¿realmente nos confundimos e imaginamos toda una situación inexistente, en la cual el otro la pasó tan bien como nosotras?. Pero, de todos modos, si esto hubiera sido nuestra imaginación y nunca pensaban llamarnos porque no la estaban pasando bien, ¿Cuál es el motivo por el que nos piden el número de teléfono?
Así es como las chicas del SASS (San Atilio Scottish School) empezamos a elaborar ciertas teorías para justificar esta conducta sin sentido.

He aquí nuestras hipótesis:
Hipotesis n°1: La combinación de números de cualquier teléfono femenino produce una extraña frecuencia que provoca una mutación inmediata de las propiedades del papel/celular/mano/servilleta, o cualquiera sea el lugar donde éste fue anotado, desencadenando un efecto tóxico que desemboca en la pérdida de memoria inmediata en cuanto ese hombre y esa mujer finalizan su encuentro.
Hipótesis n°2: Pasado un día del pedido telefónico, todo hombre es succionado por un agujero negro y enviado a una isla que alberga a esos miles de especímenes que nunca más aparecieron.
Hipótesis n°3: El pedido del número telefónico viene intrínsecamente incorporado a la escencia del hombre, quien, debido a su naturaleza competitiva, necesita demostrarle a sus amigos que él es quién tiene acumulada la mayor cantidad de números telefónicos de mujeres.
Hipótesis n°4: Habría una movida internacional de la cual las mujeres no estamos enteradas, que consiste en el armado de una importante base de datos, en las cuales figura tanto nombre como número telefónico de las mujeres. Esta es una campaña masculina, con fines solidarios en principio, pero es más bien algo así como una cadena de favores. El alcance de esta información sería directamente proporcional a la cantidad de tragos ingeridos por el “investigador” esa noche (algunas veces, los datos no son confiables debido al exceso de alcohol). Aquellos  trabajadores más exhaustivos, que son los de más valor, junto a los teléfonos que adquieren, pueden describir casi a la perfección física y psíquicamente a sus mujeres. En esos casos, encontramos altura, medidas, color y tipo de pelo, color de ojos, tipo de piel, dirección, mail, cantidad de amigos en facebook, cantidad de relaciones anteriores, y en los casos más jugados, si es buena “besadora”, y alguno que otro tendrá también una entrada aparte con movimientos, gustos y preferencias en la cama. Es con esto que luego muchos hombres elijen, según la descripción, aquella que mejor cuaja con sus gustos, e intentan establecer un tímido acercamiento vía facebook, agregando primero a los amigos de  que le parezcan más desesperados por agregar gente (lease, los más “losers”), para generar más confianza  a la hora de pedir autorización. Y  por este motivo, chicas, muchas veces tenemos hombres desconocidos que quieren ser nuestros amigos en facebook. No crean que es al azar, nada de esto lo es, detrás de todo esto hay horas y horas de estudio.

Pero detengámonos ahora un momento para hablar de esa minoría que decide hacer uso particular de ese número telefónico. Para ellos tenemos unas preguntas: ¿Hay un impuesto al llamado del que no estamos enteradas? ¿Cuál es el motivo por el cual prefieren escribir mensajes de texto de casi cinco hojas (¿o debería decir pantallas?) en vez de simplemente marcar el número  y hablar? Creo que no toman conciencia de cuánto más difícil es para nosotras tratar de interpretar lo que quieren decirnos cuando escriben… ¡si todavía estamos en la lucha por entender lo que nos dicen cuando nos hablan! Vamos muchachos, ¿no pueden tratar de facilitarnos un poco las cosas? ¡No van a comparar un “jajaja” por escrito con una risa sonora de esas que nos alegran el día!
En fin, concluyendo parte de la investigación, es cierto que cuantos más medios de comunicación hay, más incomunicados estamos, y estamos perdiéndonos una gran parte de las cosas lindas de la vida, escondidos detrás de una blackberry o un monitor… por ese motivo, los dejo por hoy, quiero salir a disfrutar de mi vida en carne y hueso….

1 comentario:

  1. Tal cual, tal cual, tal cual. Hipótesis alocadas que tratan de explicar lo inexplicable. Me pregunto yo si coleccionar números para que ocupen memoria en el chip es el juego favorito de los hombres, después de la Play Station, claro está.

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